Cocido Balmasedano es el humilde blog de Iñigo Sastre (Balmasedano). Joven apasionado por las nuevas tecnologías y los medios de comunicación que anota en este espacio todas sus inquietudes y proyectos. Más...
He revisado oportunamente este texto una vez escrito, puesto que mi estado de ánimo no es como para que me toquen más las narices y podía haber escrito más de una barbaridad, pero esto ya clama al cielo.
Me venía a quejar de cierta compañía cuyo logotipo es una manzana, de una tienda que distribuye sus productos como servicio técnico y distribuidor oficial y del iMac que me compré.
Allá por enero de este 2008, cuando el aparato en cuestión estaba a punto de cumplir un año, el disco duro de éste cascó. Un servidor entregó el ordenador al servicio técnico dentro del periodo de garantía para que le sustituyesen el disco duro del aparato citado porque éste no funcionaba ni para atrás.
Con esfuerzo, dedicación, paciencia e ingenio, conseguí sacar los datos usando un LiveCD de Ubuntu, pero MacOS X se negaba a reconocer el disco duro presente en la máquina.
Mes y medio tuve que esperar a que me devolvieran el ordenador. Los muy cafres se quedaron el cable de alimentación del equipo y a punto estuve de reclamar al ver que el ordenador presentaba rayones, estaba sucio como una pocilga y la pantalla con algún ligero rayón en un costado también. No pido que lo mimen y lo limpien, pero pido al menos que no se pasen de guarros y que mantengan un mínimo cuidado.
Sucede que el otro día, cuando un servidor se dispone a encender su equipo, éste no quiere y muestra en una ocasión un error, en otra un kernel panic y la última ni se inmuta. Tras formatearlo, reinstalarlo y volcar el backup de Time Machine cuando lo más apropiado hubiese sido estar durmiendo y no perdiendo el tiempo delante del ordenador con este tipo de asuntos, el aparato ha funcionado correctamente estos dos últimos días.
Pero ahora no, y no quiero adelantar acontecimientos, simplemente quiero decir públicamente que estoy hasta los mismísimos cojones estoy hasta las narices. Conozco perfectamente cómo juegan los señores de Apple con el tema garantía, pero espero que no se les ocurra no querer repararme el ordenador tras 1 mes de uso después de la sustitución de disco duro.
Vergonzoso, de verdad. ¿De dónde demonios sacan esta putísima mierda de discos duros que cascan cada dos por tres?
Por cierto, ahora estoy también hasta las narices del CRT del iMac G3, que es como un patadón tras otro directamente en los ojos.
Cocinado el 15-Mar-2008Embotado en Furia
A lo largo de estos tres últimos años años he llegado a una conclusión clara, pero obvia por otra parte. Los usuarios de Windows, Linux y Mac tenemos un concepto totalmente distinto de la usabilidad y la organización de nuestro trabajo en el ordenador.
No es el veredicto reflejado en los datos de ningún estudio de esos utilizados a diario para llenar páginas y páginas de periódicos que de otro modo estarían en blanco, ni de telediarios que buscan retener la mirada de la audiencia en asuntos de poca o nula relevancia mediante estos.
Lo que está claro es que cuando hablas sobre usabilidad informática con la gente (tema de lo más apropiado para una noche de fiesta o para la hora del café…) los puntos de vista son completamente diferentes, pero a todas luces curiosos. Un usuario de Windows se ciñe a la idea de que para trabajar con una aplicación en primer plano, ésta debe estar maximizada; un usuario de Mac novato se extrañará de que el botón verde se comporte de una manera tan poco uniforme; un usuario experimentado de Mac, no obstante, habrá olvidado el significado de la palabra maximizar en este ámbito.
En este último grupo me encuentro yo, que me muevo por distintos sistemas operativos según tarea pero que a menudo cuando estoy en clase me fijo que por costumbre ya no maximizo la ventana del Excel ni la de Firefox y que las tengo ambas dos rondando por el espacio en pantalla.
Podría parecer absurdo a muchos, pero hoy en día maximizar es una funcionalidad que está de más en un sistema de ventanas, o siendo menos drástico, en aplicaciones de uso cotidiano como mensajería instantánea, Internet y ofimática. Entiendo que un diseñador de vídeo sienta la necesidad de ocupar completamente el pantallón que tiene frente a sus narices, con espacio de sobra para hacer un mural con nuestras vacaciones si le estuviésemos dando un uso más “doméstico”.
Esa es básicamente para mí la razón de la inutilidad de maximizar: los inmensos “pantallones”. Trabajamos con pantallas de gran resolución, grandes y desaprovechadas. Las páginas web funcionan a una resolución habitualmente de 1024 píxeles de ancho, sin embargo las pantallas a menudo rondan los 1700. En un plano tan amplio, podemos ajustar el tamaño de la ventana hasta el necesario, y no al 100% de lo posible, permitiéndonos lucir nuestro bonito fondo de pantalla y permitiéndonos desplegar un par de ventanas a su alrededor, como una ventana de mensajería instantánea y a la vez ver los iconos de nuestro escritorio para poder trabajar con ellos.
Creo sinceramente que si la mayoría de la gente no se ha dado cuenta de estos detalles es por simple costumbre y puede que por fallos en el diseño de la interfaz de usuario tanto en el sistema mayoritario, Windows, como en Linux y todos aquellos que siguen el mismo método.
Aun así, si no existiera maximizado y fuéramos muy maniáticos, siempre podríamos redimensionar manualmente la ventana a nuestro antojo, como ocurre en Mac.
Cocinado el 10-Mar-2008Embotado en Informática
No sé si me siento diferente, me siento igual o si algo ha cambiado en mí, pero hoy estoy eufórico por algún motivo concreto.
El caso es que desde hoy tengo 17 años, y la verdad es que me despido del que seguramente ha sido el mejor año de mi vida. Ahora toca otro, y espero que sea al menos igual, o mejor si cabe.
Cocinado el 7-Mar-2008Embotado en Demasiado personal
Estreno nuevo horario y plan para las tardes entre semana. Desde ayer y hasta Semana Santa un servidor os acompañará en las tardes de Mortal FM de 6 a 8, antes de la Comunidad Mortal.
Es algo temporal y realmente no es ése el asunto del que os quiero hablar, sino las consecuencias que desencadena -para un joven sin carné de conducir y que vive a una hora de Bilbao en bus/tren- el tener que desplazarse a la capital dos míseras horas cada tarde.
Es una mezcla de furia, crítica y desesperación que os iré lanzando en los próximos días, en pequeñas dosis. Por otro lado, lástima que esta desesperante situación vaya a ser sólo temporal, ya que me encanta hacer radio por las tardes, y más en tan buena compañía.
Aquí os dejo mi completísimo horario hasta Semana Santa… ¡Si es que no paro!
Ehm… Sí… Son en total 19 horas semanales
Paso 2 de la resurrección: adecentar un poco esto. Durante los próximos días debería dedicarme a:
¿Alguna sugerencia/necesidad más? ![]()
Cocinado el 3-Mar-2008Embotado en Blogosfera