Al día: «El 60% de los niños trabajarán en trabajos que hoy no existen»

Ayer se presentó en sociedad en el Hotel Ibaia de Gordexola Enkar-Hiria, un proyecto con doble finalidad: impulsar las TIC en Enkarterri y, al mismo tiempo, generar contenido que permita a los encartados acceder a estas tecnologías. Hay que señalar que Enkar-Hiria nace bajo el amparo de la financiación de Enkarterri BAI. Para esto, Javier Eguiluz y Miguel Sánchez, de Enpresa Digitala, explicaron a los casi 130 asistentes las posibilidades que ofrece la tecnología y en especial Internet para el desarrollo empresarial de la comarca: ahorro de costes, conocimiento y venta a nivel global y minimizar peligros en la red. La conferencia, que lleva por título Todo lo que necesitas saber para estar al día en Internet, trata aspectos clave hoy en día dentro de Internet y las redes sociales y la nube, pero explicados con un lenguaje para todos los públicos.

Internet al día

Enkarterri sabe lo que es la tecnología, sabe lo que es Internet, sabe lo que es la radio por Internet, sabe lo que es Firefox. Según los estudios realizados por Enkar-Hiria durante este segundo semestre de 2010, en Enkarterri no se aplican las TIC al desarrollo local ni empresarial, y como reiteraron Sánchez y Eguiluz, «en Internet no hay crisis». Ayer hubo un reflejo de todo esto: en una conferencia sobre nuevas tecnologías, que suscitó gran interés, los empresarios y comerciantes encartados tomaron notas con papel y bolígrafo.

Desde Enkar-Hiria, Jon Koldo Artega, Jonatan Belarde y este que escribe pudimos ver cómo los comerciantes se vieron especialmente atraídos por conceptos como SkypeIn, Google Voice y la geolocalización (especialmente Facebook Places y Foursquare). Aunque no solo esos fueron los temas de conversación en Todo lo que necesitas saber para estar al día en Internet. Pagos y micropagos con PayPal, el paso a las búsquedas en tiempo real y el marketing basado en Facebook.

Un repaso a la historia

Para llegar al fondo de la cuestión, de cómo hay que «renovarse o morir» en este nuevo marketing regentado por las redes sociales, el vídeo y las búsquedas, es importante incidir en cómo cada época ha estado dominada por una de las multinacionales de la tecnología. Es por eso que Javier Eguiluz puso en entredicho la continuidad de Google como líder indiscutible de esta década que comienza: «Microsoft fue el rey en los 90, Google lo fue a partir de 200o. Igual estamos en la nueva era Facebook».

La era de las redes sociales, la era del microblogging. La era, también, en la que los medios de comunicación no están supeditados al discurso de la ciudadanía, todo gracias a Internet. Google llega tarde a estos temas, al igual que Microsoft se incorporó tarde a las búsquedas a finales de los años 90. Se como sea, y quién sea el actor central, en 2010 «vivimos en la era de lo instantáneo», según Eguiluz. «La gente ya no busca información, busca información en tiempo real. Por eso Twitter genera 1000 millones de búsquedas». Y por eso las empresas encartadas tienen que cambiar su forma de vender.

Comunicación, nube y “granjas”

Factor fundamental para llegar a los clientes y para que ellos lleguen a ti. El otro día, en la charla de Sergio Monge en la UPV-EHU se trataba el marketing vía Internet 2.0. Ayer fue Javier Eguiluz el que habló de Comunicación. Resaltó en primer lugar un aspecto esencial al que nadie presta atención: «La mensajería parece algo antiguo de Internet, pero no lo es en absoluto». Los nuevos chats vía Facebook para eventos, WhatsApp… Son solo dos ejemplos de que hay que «reinventar», dice, la forma de hacer chat. Y esto es una oportunidad de negocio.

Pero seamos francos: yo no veo a ningún empresario encartado montando una empresa tecnológica a nivel internacional y con estas expectativas, así que vayamos al grano, y no hablo de las granjas… O mejor sí. Vayamos al grano más tarde, porque en Enkarterri existe todavía una buena parte de la población dedicada al sector agrario.

Hubo tiempo más que de sobra para hablar de micropagos. «PayPal ha lanzado micropagos, con menos comisión, para comprar cerdos virtuales en Facebook», decía medio en serio medio en broma. Y citó cifras de uso de estos juegos, concretamente de FarmVille: «En EE. UU. hay 2 millones de granjeros reales frente a los 80 millones de granjeros virtuales a nivel mundial». Gracias a estas y otras aplicaciones, Facebook mantiene indirectamente «un millón de puestos de trabajo a nivel mundial».

Por ello es importante que las empresas encartadas tengan su sitio en Facebook, se publiciten segmentando por población y hagan uso de la red social para promocionar eventos.

Y ahora, vayamos al grano en sentido figurado. Hablemos de comunicación dentro y fuera de la empresa.

Javier Eguiluz: «Si Skype fuera una operadora, sería la número uno del mundo por usuarios: 560 millones, pero solo 8 pagan»

Eguiluz explicó a los empresarios que llamar de Skype a Skype es gratis, claro. Pero también les dijo que llamar a un Skype instalado en un teléfono móvil sigue siendo gratis. Algunos de los asistentes preguntaron sobre las trabas de este asunto, como que algunas operadoras bloquean el tráfico VoIP, otras cobran…

Sin embargo, el punto clave de Skype fue SkypeIn. Habló de ello como la solución para abrir el mercado encartado a lo internacional. «Como sois una empresa lista, vendéis por Internet», tanteó Eguiluz. Para ello es necesario tener números de Skype en el extranjero que sean redirigidos al número local (94xxxxxxx), de modo que los clientes de otros países puedan llamar sin desconfiar, marcar prefijos o pagar un extra.

Por supuesto Google Voice fue el elemento sorpresivo para todos los asistentes: «Tendréis un único número para todo, pero dependiendo de quien sea la llamada os llegará a un sitio. Si es vuestro jefe solo al fijo de la oficina—bromea —en cambio, si es vuestra madre, os sonarán todos vuestros teléfonos a la vez». Incidió en la grabación de llamadas: «Cuando colguéis una llamada, os llegará por e-mail».

Ya dentro de la oficina, Eguiluz habló sobre las ventajas de trabajar en cloud-computing y cómo la seguridad de la empresa puede estar garantizada en Internet más que dentro del propio edificio. «La mayoría de los ataques a empresas se realizan desde dentro es decir, los propios empleados, no hackers».  Incidió en los conocimientos de seguridad: «Si tenéis vuestras aplicaciones de contabilidad de la empresa en servidores alquilados por Amazon, por ejemplo, tendréis a vuestra disposición los mejores informáticos expertos en seguridad del mundo».

¿Veremos a la asesoría de mi calle trabajando en Google Docs? Habrá que esperar, creo yo.

Streaming, geolocalización y modelos de negocio

Es evidente que los tiempos cambian. Javier Eguiluz y Miguel Sánchez usan durante sus conferencias de Internet al día un museo virtual donde depositan todo lo que está pasado de moda. En primer lugar, un esqueleto de dinosaurio. «¿Cuándo fue la última vez que visteis un DVD?», y Miguel Sánchez saca uno del bolsillo de la chaqueta y lo deja junto al dinosaurio. Más clara fue la siguiente pregunta: «¿Cuándo ha sido la última vez que habéis alquilado algo en el videoclub?». Y, por último, «¿Cuántos de vosotros habéis oído radio por Internet?»; y la pobre radio FM de bolsillo se queda también bajo los pies del dinosaurio.

¿Están las Encartaciones en el mapa digital? Me da que no. La geolocalización es un punto flaco de los comercios encartados. Sánchez explicó qué eran las alcaldías en Foursquare y las ventajas (a lo Starbucks) que tiene utilizar este tipo de aplicaciones para difundir un comercio entre los clientes conectados. La inminente presentación de Facebook Places en España plantea nuevas posibilidades, con descuentos incluidos. Y el potencial del directorio de empresas de Google está actualmente muy desaprovechado: «Darse de alta en Google Maps es como anunciarse en Páginas Amarillas», ilustró Sánchez.

Pero la base de la geolocalización son los mapas. Hace tan solo dos años, recuerdan, las páginas web serias tenían «mapas de servilleta», vamos, croquis en toda regla. Ahora las tornas cambian: no es cada usuario el que dibuja su mapa (con el Paint, todo sea dicho). Ahora es Google la que hace mapas para todo el mundo. «Quieren que sus mapas estén en todos lados», y lo están hasta en los conflictos, añado yo. El uso de mapas en páginas web de empresas, especialmente si el objeto a vender puede ser indicado sobre el terreno, mejora la experiencia de usuario y posiblemente la compra final.

Mapas 1.0

Mapas 1.0 hechos con el Paint

Aparte de los mapas, Google ha hecho muchos más avances en este campo. Destacó Google Goggles, que hizo las delicias de muchos de los asistentes; y cómo no, Google Navigation.

El streaming es otro cantar. Sánchez utiliza el ejemplo del videoclub, porque en EE. UU. antes las películas se alquilaban y las empresas de videoclubes las hacían llegar a casa mediante un mensajero. Una de esas empresas, Blockbuser «se fue a la bancarrota porque no se enteraron de la fiesta», y sin embargo, otra del sector, Netflix «facturará 2.200 millones de dólares». La cuestión está en que Netflix fue la primera en combinar, y todavía lo hace, ambos modelos de negocio: el físico y el de vídeo bajo demanda.

Pronto Google TV y otros dispositivos similares se conectarán a nuestros televisores, pero mientras que esto va llegando disimuladamente, YouTube seguirá reinando nuestras pantallas de móviles y ordenadores. «Los usuarios generan [el equivalente a] 33.000 películas por día», estiman. Sánchez apuntó que en junio de este mismo año los usuarios del canal de vídeos de Google generaban 24 horas de vídeo cada minuto, y a día de hoy son 35 horas. Un aumento más que considerable cuando no han pasado ni seis meses.

En cuestión de streaming y movilidad, en Enkarterri existe un ejemplo, y está mal que lo diga yo. BEGI FM apostó desde un principio por estar presente como aplicación para iPhone y, por otra parte, basar la radio en redes sociales.

En fin, lo que estamos viviendo es, en palabras de ellos mismos «una mudanza masiva a Internet en todos los campos». Creo que esta conferencia es necesaria a estas alturas de la película (que se rueda por y para YouTube). Enkarterri se merece una buena conexión a Internet y un buen trato por parte de los comercios y hosteleros que se traduzca en un mejor conocimiento por parte de los clientes. Tengo ganas de asistir al siguiente acto de Enkar-Hiria, porque esto promete. Agradezco muchísimo, de parte de Enkar-Hiria, la asistencia de las casi 130 personas, el trabajo del resto del equipo y, cómo no, la labor de Enpresa Digitala y sus dos conferenciantes.

Google Maps: San Mamés está en Uribitarte

Google Maps no se conoce muy bien Bilbao. El servicio de mapas de Google no está exento de errores, y algunos de ellos son realmente graciosos. En un paraje tan perfecto como el paseo de Uribitarte, a pocos pasos del Guggenheim, Jardines de Albia y el Museo de Bellas Artes, yacen los cimientos del Estadio de San Mamés. Y sin embargo es la zona más tranquila los días de partido…

Si ampliamos a 500 pies el mapa, vemos que tan solo es un espejismo de Google.

Sin embargo, es el punto que nos da Google Maps si tecleamos en el servicio «Estadio de San Mamés». El pincho sale, incorrectamente, en Uribitarte.

Para colmo, si buscamos «San Mamés» a secas, nos lleva a Zamudio directamente. Un dato verídico, pero seguramente poco acertado en función del interés futbolístico imperante que hay en este planeta.

Cuando digo que Maps no anda muy fino en la capital vizcaína me refiero a que desorienta a cualquiera: las denominaciones de las calles no son bilingües. Están solo en euskera. Y hablo en primera persona, porque un día me recorrí el centro de Bilbao hasta en cinco ocasiones buscando Alameda de San Mamés que, para Google Maps, tan solo se reconoce como Santimami Kalea.

Por eso, si algún día te pierdes por Bilbao, paras en un semáforo y un coche de Google Street View te baja la ventanilla y te dice: «¿Te puedo ayudar en algo?», hazme caso: no le preguntes.

ACTUALIZACIÓN: Me acabo de dar cuenta de que pone «Museo de Bella Artes», en singular…

La nube tormentosa

Durante esta semana comienzo mi segundo año universitario y con ello la planificación de lo que voy a hacer este curso y qué herramientas voy a utilizar para trabajar. El año pasado ya decidí de forma contundente dar un ultimátum al papel e ir relegándolo a un segundo plano. Y si aún no lo he dejado del todo, al margen de cuestiones prácticas, es porque todos sabemos que las baterías fallan y que el software, en mayor o menor medida, acaba dejándote tirado el día menos pensado. Dado el buen resultado que ha tenido utilizar herramientas de software para la clasificación de apuntes y conocimientos, había pensado en ir más alla y dar una oportunidad a las suites ofimáticas en la nube para tal cometido.

Foto: Esparta (Flickr)

Todo ello me ha hecho considerar una serie de pros y contras respecto a esta elección. Pros y contras que me gustaría explicar con símiles absurdos en muchos casos. Parte de estas reflexiones que estoy contando tienen su origen en mis largas conversaciones matutinas con mis vecinos @jonatanbelarde y @jkarteaga.

Mi postura hacia la nube siempre ha sido muy ambigua, puesto que a pesar de utilizarla de forma habitual en mi día a día cibernético, soy especialmente partidario de ser yo el dueño de mis propios datos. Pero, al mismo tiempo, me gusta tenerlos en red. Algo que podría denominar como «crear mi propia nube», por decirlo de alguna forma. Es decir, que la nube está muy bien, pero el hecho de que quede en manos de una tercera persona (Google, Microsoft, Yahoo!) no sólo es como dejar todos mis pantalones en casa del vecino, sino que el vecino hará reformas, se mudará, querrá cobrarme por entrar en su casa, o en el peor de los casos o, si se llega a arruinar, el clúster que ocupa pasará a ser propiedad de otro proveedor y me quedaré en calzoncillos.

Alguien con pocos recursos puede complicarse un poco más la vida y montarse su propio servidor o utilizar el hospedaje de su blog para llevar a cabo tal cometido. No es difícil y hay muchas herramientas de software libre para hacerlo con relativa facilidad. Claro que en estos casos el problema surge cuando las características intrínsecas de lo 2.0 son la interoperabilidad, la comunicación, la colaboración y la retroalimentación. Características que en ocasiones no resultan del todo ciertas si individualizas tu lugar en la red.

Google Docs es el primer caso cuya falta de efectividad he podido comprobar esta semana: la red wifi de parte del nuevo edificio de mi facultad está mal configurada y, como suele ocurrir en estos casos, tardará en estar operativa al cien por cien y con estabilidad suficiente como para utilizar uno de estos servicios. Por lo tanto, cualquier día que esto no quiera funcionar como es debido, tendré problemas para cargar documentos, editarlos o incluso guardarlos. Si la red se cae en mitad de la edición y no vuelve he perdido parte del trabajo del día. Y claro, mis apuntes se los lleva el viento y vete tú a buscarlos. Realmente no sé dónde queda eso y si hay posibilidad de recuperarlos de la caché del navegador. Chrome tiene Gears y por tanto el modo offline, pero Safari no. Y pensándolo bien, si ocurre sobre Windows habrá siempre algún maleante con “buenas intenciones” que te haya instalado un keylogger. Asunto solucionado, señores.

Otra razón por la que Google Docs no vale es el consumo de batería. Tener el navegador abierto contantemente enviando y recibiendo datos, además de renderizando la aplicación es un consumo desproporcionado de batería por el simple hecho de escribir texto. No es práctico ni cómodo.

Y en último lugar, Docs tiene una integración total con los servicios de Google, lo que me permite editar y compartir con la gente de mi grupo y buscar y consultar desde cualquiera de mis ordenadores con rapidez. En la otra cara de la moneda, no se integra con el buscador de mi ordenador y eso me quita rapidez de otra forma.

Hace poco empecé a comparar las alternativas que ofrecen servicios como Dropbox y Windows Live Sync para que yo pueda utilizar un modelo intermedio: sincronizar mis archivos, sin posibilidad de ver y compartir en el acto, y tenerlos disponibles en todos mis ordenadores. También consideré la posibilidad de utilizar un hosting WebDAV estilo MyDrive (gracias @Kirlian) y sincronizar usando Transmit. Esto trae de forma inseparable un añadido en seguridad, así siempre tengo copia por si muere mi disco duro.

Suerte que en cuanto a este tema hay multitud de opciones. ¿Cuál es la que más usáis? ¿Sois partidarios de una nube que puede acabar en tormenta o preferís un uso moderado de estos servicios?