Spammers y «chonis que mandan cadenas de correo» se alían para propagar esos gatitos de color rosa, dudosas noticias inventadas sobre los perjuicios de tomar Actimel a diario y, de paso, recolectar miles de direcciones de e-mail. Pero no es broma: todo sea por salvar unos pobrecitos hurones hambrientos que van a morir si no reenviamos un mensaje, llegamos a 500 nombres y adjuntamos la lista a esa dirección que viene ahí abajo. Claro, claro… Eso es lo habitual. Sin embargo, hoy os quiero poner los dientes largos: ¿Nunca habéis deseado identificar al rufián que ha creado la cadena que os acaban de reenviar? Yo sí, y me tienta el hecho de conocer su número de teléfono.

Si la privacidad no se lleva bien con los insufribles correos en cadena, hoy os presento a esta persona —llámemosla X— que no cambió la dirección de e-mail que le dio Telefónica con su ADSL y que al enviar un pomposo PowerPoint dejó sus datos al descubierto.
Mi filtro de cadenas de correo no es infalible. Gracias a este fallo, el otro día pudo llegar esta perla a mi Gmail.
Tengo su teléfono, puedo buscar en la guía cómo se llama, incluso dónde vive. Pero me quedo con lo primero: puedo llamar a X y pedirle personalmente que deje de mandar estas horribles cadenas, que Google no quiere derrochar espacio en sus servidores con sus PowerPoints.
¿Qué, le damos su merecido?
Ah, otra cosa: si no envías este post a todos tus amigos en menos de 10 minutos, Sinde te cortará tu conexión a Internet y soñarás con Ramoncín cantando canciones de Nirvana. Así que menéalo o envíalo en un correo en cadena por una buena causa, o por simple amor propio.
Cocinado el 1-nov-2010 | Envasado en Internet | 2 Comentarios »
Tags: cadenas, correo electrónico, privacidad
Si hay algo que me repatea en verano, tiempo grandioso en que no estoy pendiente a todas horas del correo electrónico, es que al volver a casa siempre tengo la bandeja de entrada llena de basura. Pero no de basura automatizada por robots, véase spam, sino basura intencionada que originan seres más temidos aún que los propios trolls.
Las cadenas de e-mail son la peor idea que un internauta malévolo haya podido tener jamás. Aunque se esconden tras una máscara ridícula de pseudobenevolencia, en forma de perritos de color blanco y gatitos fucsia sucedáneos de Hello Kitty, son el atascador de mi ordenada y limpia bandeja de entrada de Gmail.
Pongamos que el mensajito de marras ya pesa lo suyo con las fotos malamente ampliadas de una miniatura de Google Images con algún truño a lo Photoscape o el mismo Microsoft Image Editor del Office. Pues encima, hay algún cantamañanas que se pasa de cutre y añade música de La Oreja de Van Gogh grabada de los 40 bajada y mal bajada del Ares. Que es delito, y no porque lo defienda a muerte la SGAE, sino porque es hortera y un día de estos acabará por dejarme sin capacidad en Gmail, que ya es complicado.
Por eso hace un par de años, dada mi reseñable furia binaria, me dediqué a leerme esas cadenas en vez de mandarlas directamente a la papelera. Y no por gusto, sino para recopilar las palabras gancho que utiliza toda cadena de e-mail y hacer mi Filtro de Cadenas. Y no soy precisamente ningún experto de los operadores booleanos de Google, pero he logrado que la mayor parte del residuo se quede en una etiqueta llamada Cadenas.
EDITO: Elías dice en los comentarios que ha barrido su bandeja de entrada con este filtro y ha borrado 200 MB de cadenas y basura.
EDITO: Este filtro está en constante actualización. Última revisión: 26/10/2010.
Cocinado el 9-ago-2010 | Envasado en Internet | 7 Comentarios »
Tags: cadenas, correo electrónico, e-mail, gmail, spam