Twitcher

Siempre viene bien un puñado de autocrítica, porque ser fanboy no es solamente contagioso, también es tan perjudicial como el vicio mismo. Si bien he estado un poco desconectado últimamente de las series por el final de la época de exámenes, ahora el verano es el momento idóneo para engancharse de nuevo, y más cuando no tienes la preocupación del tiempo encima. Recientemente estoy siguiendo Futurama, en su sexta temporada, gracias en parte a los subtítulos disponibles en Subtítulos.es. Los capítulos por el momento los he conseguido ripeados en alta definición y sí, prometo llevarlos a la Euskal Encounter (usuario balmasedano para interesados).

Y precisamente es Futurama la que por fin ha puesto el grito en el cielo con el sobrecontrol de la información que tienen las redes sociales mal usadas. Ha sido en el tercer capítulo de la recién estrenada sexta temporada, ahora en manos de Comedy Central, con dos productos de la Compañía de Mamá: el eyePhone y Twitcher. Sin entrar en detalles que me conviertan inevitablemente en un spoiler empedernido, me gustaría reseñar que se trata de un capítulo de visionado obligatorio para todo internauta dospuntocérico que se precie. Un capítulo que por cierto ha tenido polémica, y mucha.

Dicho esto, el capítulo me hizo pensar. Dejando de lado el fanatismo Apple del que hacen burla y de la parodia del retweet, hace aproximadamente un mes cerré mis tweets porque llegué a pensar en las devastadoras consecuencias de contar toda tu vida en Internet. Sin llegar a extremos como Please Rob Me, la información que damos, por ejemplo, con Foursquare y Google Latitude puede ser crucial para usos impropios y no quiero ni pensar en el cúmulo de usuarios que tienen estos servicios y las tempranas edades con las que se podrían empezar a utilizar en pocos años. Las dos redes sociales citadas a mi juicio tienen un control bastante acertado en cuanto quiénes pueden ver la información que publicas. No obstante no termino de verle la gracia a los tweets geolocalizados fuera de lugar, y siempre se te escapa alguna chincheta cuando estás twitteando desde el móvil. Con lo despistado que soy es inevitable.

Ahora he reabierto la cuenta de Twitter coincidiendo con el blog pero limitándome al compartir muchas ubicaciones que con la cuenta cerrada hubiera publicado.

¿Y vosotros qué precauciones tomáis a la hora de twittear? ¿O creéis que a pesar de aceptar uno por uno cada uno de los contactos siguen siendo más peligrosas las redes sociales como Facebook o Tuenti? Personalmente opino que el auge de las redes sociales todavía está en pleno proceso y que tardaremos en ver los efectos a medio-largo plazo de la información publicada sin control. Pero sigo creyendo que el problema no está en la publicación, sino en la copia reiterada de la misma información hasta el punto de que se convierte en imborrable. Ése es el lastre que tiene ahora mismo la privacidad.

Por cierto, desde ahora mi Twitter de la barra lateral se llama Twitcher, como guiño a Futurama.